Pirenaicas de Huesca

Chisagües y Urdiceto (2016)

Antes de volver a tierras patrias, decidimos a hacer una paradilla, tras volvernos micos repostando en esas gasolineras sin gasolineros, tan típicas del país vecino. Elegimos el cafetín con menos glamour al sur de Paris… No importa, nos sirve para descansar un rato nuestros húmedos huesos y contactar vía whasaap con Vangel, que nos espera al otro lado de la frontera…

Tras cruzar la línea fronteriza, vuelve el sol de nuevo al firmamento. !Juro que nunca más volveré a pasar hambre! Media hora bajo el astro rey y volvemos a coger fuerzas. Bueno, eso y unas birras y unas tapitas como Dios manda al llegar a Parzán.

Estaba aburrido de moto, pero entre Vangel y Juli, me convencen de dar un paseillo antes de cenar. Vangel, el sherpa de las huescas, nos tenía preparado un buen fin de fiesta después del “bluff” de todo el día de nieblas y brumas. Se le nota que tiene ganas de rock’n’roll.

Collado de Chisagües

Collado de Chisagües

Nos lleva al hacia Chisagües y como quien no quiere la cosa, atraviesas un pqueño valle, te encalomas a un collado y, de repente, te encuentras en el risco de la sierra… Todo un placer antes de volver al hostal de Parzán a degustar de los placeres culinarios de pirineo oscense.

Collado de Chisagües

Collado de Chisagües

Collado de Chisagües

De nuevo, me hubiera arrepentido de veras de no haber cogido la moto al atardecer…

A la mañana siguiente, antes de volver a la madriguera, nos enfrentamos a otra de las cuentas pendientes pirenaicas que tenía marcadas en mi lista: subir a Urdiceto.

A pesar de que fue necesario recurrir en muchos casos a marchas bajas, la subida tiene unas vistas impresionantes. Al final de la senda, un paisaje de película nos recibe: el refugio y el ibón rodeado de montañas rojizas y verdes, con nieves perpetuas… Juli dice que la próxima vez nos quedamos allí a pernoctar, pero solo si nos agenciamos chacinería de lugar, como viandas de campaña…

Lago de Urdiceto

Lago de Urdiceto

Seguimos con el entrenamiento alpino, con una bajada de vértigo hacia el fondo de la angostura. Nos despedimos del Valle de la Pineta, rodando como posesos por la carretera de Bielsa hacia Ainsa. Boltaña, Fiscal, Sabiñanigo, Jaca y nos vamos despidiendo de los Pirineos… Que pena no tener más tiempo para perderse por estos lugares!

Una nueva aventura pirenaica que nos llevamos en el zurrón… Volveremos pronto, pardiez!

Lago de Urdiceto

Lago de Urdiceto

Comarca del Sobrarbe (2015)

 

Partimos de Morella una vez terminado nuestro Camino del Cid, enfilando nuestras ruedas hacia los Pirineos, siempre en nuestro norte particular. A través del Maestrazgo y cruzando el desierto de los Monegros por Bujaraloz, Sariñena, hasta llegar a Barbastro. Contemplando como cambia el paisaje, vamos completando parte de la Ruta 66 aragonesa. La carretera que bordea los embalses de Grado y Mediano, nos dan la bienvenida a los Pirineos; siempre da gusto rutear por estas tierras. Decidimos realizar el campamento base en el camping de Boltaña, para rutear toda la Comarca del Sobrarbe.

Nuestra primera incursión es el valle de Benasque, hasta Llanos del Hospital, bajo un cielo amenazante, pero que nos da tregua. Septiembre siempre comienza con tormentas por estas tierras, y esta vez no va a ser la excepción. Tenemos la mala costumbre de que cuando miramos los mapas buscamos carreteras olvidadas, y escogemos una entre Chía y Plan. Se trata de una pista que comunica los valles de Benasque y Bielsa, a través del puerto de Sahún. Las vistas son inmejorables desde el Refugio de Madarretas, y nos da tiempo a apreciar que la borrasca está cerca. Nos llenamos de orgullo y satisfacción cuando conseguimos llegar a Plan, pero el cuerpo también necesita de otros alimentos y agradecemos una buena comida, mientras un minino se arremolina alrededor de nuestra mesa, a ver si cae algo… Mientras terminamos la pitanza, el chubasco nos deja las motos limpias, limpias, como salidas del concesionario…

La gozamos en la bajada desde Plan a Salinas de Bielsa a través de una carreterilla con varios túneles escavados en la roca y bordeando la garganta; en su tramo final, la tormenta nos espera, y batimos el record mundial de rapidez en ponernos el traje de agua. Queríamos acercarnos al Valle de Pineta , pero tras dos infructuosos intentos de subida y a pesar de una ventana de buen tiempo entre ambos, decidimos volvernos a Boltaña, como si el gigante Silvan de la Peña no quisiera que vagáramos por sus reinos.

Nos levantamos bien pronto para rutear (una vez más) el Cañón de Añisclo. Varias veces he pasado por aquí y siempre hay sensaciones diferentes. Las paradas de rigor para hacer fotos y justo al terminar la ruta del cañón, el cielo cae sobre nosotros de camino a Fanlo. Acudimos a refugiarnos a Nerín, pero nos vamos dando cuenta de que esto no es una borrasca, sino un frente en toda su extensión, así que nos resignamos a ir buceando hasta que se termine la lluvia. Quiso la naturaleza que dicha circunstancia se diera en Biescas, así que pasamos el Puerto del Cotefablo con tubo de snorkel incluido. Nos alejamos de los Pirineos y mañana nos acercaremos a saludar al bandido Sanchicorrota, pero antes debo regresar a Biescas que se me ha olvidado la bolsa sobredepósito. ¡Ay, señor! ¡Qué cabeza!

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Pirineos de Huesca

(Llanos del Hospital, Cañon de Añisclo y Bujaruelo) (2014)

Hola, jefe! ¿Alguien por aquí nos podría vender algo de gasolina? Con unos dos litros nos bastaría…- El paisano de Fiscal nos mira como a dos motoflaúticos, pensando “¿de dónde habrán salido estos? Si hay gasolineras de sobra a menos de 20 km a la redonda”. ¡J****r!, 1.800 km por Marruecos y ni un problema con la autonomía de la Van Van, y en pleno Pirineos, llevamos en reserva más de 40 km. La mezcla del calor reinante, las ganas de rodar y llegar a Boltaña, para disfrutar mañana por los Pirineos, nos hace confiarnos respecto a la gasolina.

Subiendo a Cerler

Desde Pamplona iniciamos una ruta hacia Pirineos. Unos abrazos con Julitro y una birra, para comenzar a recordar buenos tiempos. Desde las 17:00 horas tenemos unas 4 ó 5 horas de sol, para poder llegar a Boltaña, a unos 170 km. En nuestras monturas y a nuestro ritmo vanvaner, nos dará tiempo antes de que anochecer. La zona del pantano de Yesa es nuestra compañera. Hace sol, mucho calor, y es posible que se nos vaya recalentando la sesera debajo del casco. Paramos en Berdún y vuelta a la carretera; los tramos desdoblados por autovía, nos hacen ser los únicos seres por la carretera nacional N-240, además de los lagartos.

Tras pasar Sabiñanigo, y con solo 140 km, se empieza a encender la reserva (normalmente lo hace con 160-170 km). “Bueno”, pienso, “yo sigo a Julitro que controla las carreteras y las gasolineras de por aquí: es un animal pirenaico”. Pero la carretera pica hacia arriba, o más bien es una auténtica pared, y subimos revolucionados a tope, con lo que el gasto de gasolina puede dispararse. Aprovecho la bajada (otra pared), para ir en punto muerto, por si acaso…Mi compañero se queda extrañado de la poca velocidad a la que bajo (aunque voy a unos 70 kph y en ralentí…). Ya en Fiscal le advierto que llevo unos 35 km con la lucecita naranja encendida. A él se le acaba de encender.

La búsqueda de gasolinera en Fiscal es infructuosa. Tras el diálogo con el paisano, decidimos arriesgarnos: hasta Boltaña son 20 km y parece que son la mayoría de descenso. Se va haciendo la noche y al sur (a nuestra derecha), un gran nubarrón presagia una buena tormenta; parece que avanza lento aunque en nuestra dirección. Un recorrido guapo: la noche echándose encima, la tormenta perfecta a nuestro alrededor y con la gasolina más que justa para llegar a nuestro destino. ¿Se puede pedir algo más?

Pirineos

Llegamos a Boltaña, como quien ha terminado una peregrinación: dando gracias al los dioses. Una vez retirados los pertrechos de las motos, el Hotel Boltaña nos recibe. Se come bien por estos lares, sobre todo si es una buena chuleta de Ternera del Pirineo Aragonés. Al final de la comanda, un paisano, se nos acerca a charlar con nosotros, adivinándonos moteros por las chupas y las camisetas; parece que las motos atraen al personal. Se ofrece a pagarnos y tomarse una copichuela con nosotros; no era la primera que se tomaba, ni la última que se tomará, así que creo que hubiera invitado a cualquiera que por pasara por allí, independientemente que hubiera llegado en 4×4, motocarro o burro. A pesar de que empiezan a caer las gotas de la tormenta que nos perseguía esta tarde, nos tomaremos unos gin´s para empezar a desbarrar sobre posibles rutas del año que viene, no descartando ni siquiera Nordkapp, Los Alpes… Mejor vámonos a descansar y tener sueños durmiendo.

Llanos del Hospital

Una vez desayunados, nos disponemos a llenar los depósitos: llegue a meter 6,78 litros en la Van Van con el contador a 199 km, así que teniendo en cuenta que el lleno es de 7 litros y la autonomía de unos 200, muy pocos km más hubiéramos podido hacer…

Bueno, ya está: nos disponemos a rutear por los Pirineos Aragoneses. Lo primero llegar a Ainsa y rodear por la estupenda A138 los embalses Mediano y de Grado, hasta llegar al Congosto del Río Ésera, donde se encuentra el Puente del Diablo, construido por el mismo Lucifer, que fue engañado por una joven lugareña. Seguimos ruta ahora dirección norte. Tras pasar no sé cuántos túneles, llegamos al embalse de Barasona. En uno de los adelantamientos, una señora me hace gestos de saludo. “¡Qué raro! ¡Si por nuestro querido país, no se tiene como costumbres saludar a los moteros…!” Lo voy comentando con mi compañero de ruta a través de los Interphones recién adquiridos. Todo un invento el aparatito, se puede ir comentando la jugada con el compañero de ruta, con lo que se hace más ameno el viaje.

Al llegar a Graus, la señora que nos había saludado, se para a hablar con nosotros, y nos comenta que desde mi maleta ha salido volando una cartera. Reviso mi maleta y me doy cuenta que he ido durante varios kilómetros con ella abierta. Menos mal que llevo todo en bolsas estancas metidas a presión, porque si no el todoterreno donde iba la señora hubiera tenido que poner a funcionar los limpiaparabrisas para quitarse de encima una lluvia de pantalones, calcetines y calzoncillos. Una vez revisada la impedimenta soy incapaz de saber que se me ha podido caer, pero no lo identifico como nada importante, así que seguimos hacia el Congosto de Veintamillo. Un poco más tarde, como “el niño de los donuts” me vendría a la cabeza: ¡LOS MAPAS!. No se cuántos Michelín he perdido ya, pero invito a la firma a patrocinarme, porque les va salir rentable…

Congosto del Ventamillo

Bueno a lo que vamos: el Congosto del Ventamillo es una ruta totalmente recomendable. El tramo de la carretera N-260, entre Campo y Castejón de Sos, es una auténtico disfrute. Nos acercamos hasta Benasque y seguimos el camino hasta que no podemos seguir más (porque se acaba): llegamos a Los Llanos del Hospital. En el restaurante del Hotel pudimos degustar un excelente cochinillo asado y un cordero delicioso.

Hacia Llanos del Hospital

Toca bajar hacia Benasque y acercarnos a Cerler, donde podemos disfrutar de unas excelentes vistas del valle. Los estragos de las riadas por el desbordamiento del rio Ésera son aún visibles… Nos queda todavía una tarde de disfrutar de la moto: nos acercaremos al Cañón de Añisclo. Quedamos con el oscense Vángel en Campo y tras los saludos y los pitillos, nos ponemos en marcha. La estupenda carretera nacional N-260, nos acerca a Aínsa, pero decidimos no entrar en el pueblo, porque se nos va echando la tarde encima, y nos queda un buen caramelo. Ya hay excusa para volver por aquí.

¿Qué tiene el Cañón de Añisclo que una vez que pasas por allí en moto quieres volver? ¿Serán los aproximadamente 10 km por los que vas enclaustrado en el mismo desfiladero? ¿O que es tan estrecho que en verano solo hay una dirección posible (de Escalona a Fanlo) en su bacheada carreterita? ¿Los semitúneles del Congosto? ¿O que parece que la montaña te abraza desde no sé ni los metros de altura? En el video solo refleja una infinitésima parte de lo que se puede experimentar. En fín, el Cañon de Añisclo en moto.

Vistas desde Fanlo

Nos relajamos en Fanlo con una bebida de cebada, disfrutando de las vistas de los montes pasados y junto a las montañas que rodean Ordesa. Nos despedimos de Vángel en Broto: él regresa a Huesca, mientras nosotros pernoctaremos en Torla. La llegada al pueblico es espectacular, sobre todo si llegas atardeciendo. El Hotel Bellavista hace honor a su nombre.

Amanece en Ordesa

Esta noche nos meteremos entre pecho y espalda un chuletón, siendo el centro de atención de toda la terraza del bar, al traérnosla humeante en su piedra bien caliente. Hoy nos acostamos pronto. La jornada ha sido larga, y las “aguas de fuego” de ayer no perdonan…

Subida a Bujaruelo

Tras desayunar viendo las montañas del cañón de Ordesa desde la terraza del hotel, subimos al Refugio de Bujaruelo, por una pista forestal que te introduce en pleno valle. El refugio se sitúa junto a un puente romano, muy cotizado para la realización de fotos en un marco incomparable. Después de cargar las maletas en las Van Van, que habíamos dejado en el hotel, disfrutamos de la carretera de puerto del Cotefablo, para bajar a Benasque y de allí hasta Jaca.

Riachuelo de Bujaruelo

Una visita al Monasterio de San Juan de la Peña, y la comida en el restaurante Espantabrujas de Santa Cruz de la Serós, pone fin a un fin de semana pirenaico por Aragón.

Toca volver a la rutina de ir enlatado…hasta la próxima.

Vista de Torla (Pirineos) en la Suzuki Van Van (RV 125 cc)

Prepirenaica (Huesca) (2013)

Brecha de Escalete

Después de las jornadas moteras en Monegros, nos dispusimos (Armikelo, Julitro y un servidor), a volver hacia el Norte, pero no sin antes poder disfrutar algo más de la xona del Prepirineo Oscense. Qué mejor guía que Vángel para ello.

Ya a nuestra llegada a Huesca, Vángel nos comenta que la moto ayer no respondía del todo bien, y al subir el puerto de Monrepós, desde el MIVV salieron algunos alacranes. Serían del desierto, y encontraron en el motor de la RV un buen nido de reproducción. Nada que no pueda arreglar un buen chupito de 50W30.

Una vez arreglado el asunto, y por unas buenas carreterillas llenas de cuerva, nos adentramos al Prepirineo por detrás de la Sierra de Loarre, disfrutando como enanos.

Nos dirigimos a la Foz de Escalete, en su parte de salida. Un sitio espectacular.

Al final entre despedidas y demás en Tardienta, se nos hizo un poco tarde, pero allí termina una pista que proviene de más al sur, que Vángel nos ha prometido enseñarnos en otra ocasión.

Brecha de Escalete (Sur)

Brecha de Escalete (Norte)

Finalmente bajamos al embalse de la Peña para degustar unas viandas, y despedirnos hasta una nueva ocasión.

Esta es una zona que no hay que perder de vista, si señor!

Pirineos entre Navarra y Huesca (2013)

Nos levantamos con una mañana fresquita, sobre los que se acercaban desde Huesca. Llegaron ateridos de frío, pero por estas latitudes hay que abrigarse bien si uno va a andar en moto, y más aún a las horas más tempraneras. Tras las risas y el café en Isaba, y una vez repostadas las máquinas en Urzainki, nos dirigimos hacia el valle de Belagua dispuestos a subir el Puerto de la Pierre de San Martín, justo en la frontera con Francia.

Valle de Belagua

Al principio del puerto, se encuentra la Venta de Juan Pito, y como dice el sabio, “las vistas se disfrutan mejor con el estómago lleno”; así que, no hay que desperdiciar las oportunidades y unos buenos huevos fritos nos sirvieron como almuerzo para combatir el frío mañanero. Eso sí Clay amigo, la próxima vez que quieras dejarte la cámara grabando durante el almuerzo, apunta hacia la mesa, para grabar las risas…

Veta de Juan Pito (subiendo a Belagua)

Rodando por el fondo del valle de Belagua ya se veía una boina de nubes agarradas en lo alto del puerto. Según fuimos subiendo hacia la zona del refugio, se fueron convirtiendo en una niebla densa, que nos hizo desistir de seguir hacia delante, ya que la visibilidad era escasa, tirando a nula. Una pena, porque desde la cima hay un recorrido con unas buenas vistas tanto del valle como de los picos cercanos. De esta manera, se nos queda apuntada en la agenda esta ruta, para volver otro día.

Bajamos de nuevo, y nos dispusimos a pasar hacia Huesca por una carretera que une el principio del valle de Belagua con la zona de Zuriza, por unos valles muy recomendables para disfrutar en moto. Desde la zona del camping de Zuriza y a través de una pista, llegamos a un pequeño circo.

Cerca de Zuriza

Nos dirigimos hasta el refugio de Linza, disfrutando del paisaje pirenaico, y de las curvas “a go-go”. Posteriormente, ruteando a través de un cañón y por una estupenda carretera vanvanera, llegamos hasta la Borda Chiquín para darnos un homenaje por los caminos disfrutados durante la mañana.

Tres moteros, tres.

Así, ya solo nos quedaba bajar a Ansó (o Vansó, como diría algún vanvanero) y desde allí, por la Foz de Biniés (maldita batería de la cámara, se tiene que agotar en el mejor momento) llegar a Berdún. Un cafete y nos despedimos para ir cada “mono a su jaula” (aunque los monos se fueron contentos, porque se disfrutaron de lo lindo y ya están preparando para salir de ruta de nuevo hacia parajes desérticos).

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