Picos de Europa. Desde Andara hasta Áliva.

Mirador Fuente del Chivo

Mirador Fuente del Chivo

Los Picos de Europa, a caballo entre tres comunidades autónomas, componen la mayor formación caliza de la Europa atlántica. En ella se mezclan el paisaje y el paisanaje, como en pocos lugares. Utilizando un topicazo postmoderno, estas cordilleras son una copia casi exacta la Tierra Media, que muchos descubrimos leyendo a Tolkien (o viendo las películas de Peter Jackson): un paraje donde montañas níveas, colinas boscosas y pastos verdes interminables que se diseminan entre hayedos y robledales. En lugares como éstos, es fácil que se encuentre un paisanaje especial, tanto de los nativos, como de los que deseamos perdernos por aquestos lugares. En nuestro caso, aquellos que nos acercamos a admirar el poder de las montañas, “especial” no tiene por que ser sinónimo de extraordinario, sino más bien de peculiar, singular, rayano en lo”freak”.

Antes de llegar a la cordillera, marchamos por la N-232 bordeando los cañones del río Ebro, en la provincia de Burgos. Cantabria nos recibe con un fresco olor a hierba mojada, cieno y purines, propio de los pastos y vaquerizas que se arremolinan alrededor del pantano del Ebro. Dichos olores y paisajes nos remarcan la frontera natural entre Castilla y Cantabria. Entramos en “La Montaña”, como antes se denominaba a estos parajes entre los que se encontraba lo que hoy es Cantabria, junto con partes de Bizkaia y Asturies. Así pues, vamos a convertirnos por unos días en felices hobbits, mientras tratamos de descubrir a algún montaraz o “dunedain”.

Hoy haremos campo base en una pequeña posada de Espinilla, como siempre, huyendo de las aglomeraciones innecesarias de la más cercana Reinosa. Solo los mugidos de las vacas enfrente de las ventanucas del hostal, perturbarán nuestro descanso antes de salir bien pronto por la mañana hacia el Mirador del Chivo (1,982 m), nuestra primera incursión en la zona. Desde aquí ya comenzamos a apreciar la mole calcárea del Macizo Oriental (de Andara) de los Picos de Europa. Llegamos lo más cerca posible del Pico Tres Mares (2.172 m), incluso alguno casi se precipita hacia el lado norte, empeñado en subir más allá de donde las cabras pararían… No nos queda más remedio que volver por el mismo camino, bordeando la estación de ski de Alto Campoo y el puebluco de Brañavieja. Nos hemos levantado más pronto que nunca hoy, pero tiene su porqué: antes de las 10:30 debemos de estar de vuelta, ya que la jefa del mesón nos tiene preparado el “segundo desayuno de los hobbits”, en este caso muy montañés: huevos fritos, chorizo y patatas. Siempre empezamos abriendo gas; no tenemos remedio…

Mirador Fuente del Chivo. Al fondo Macizo Oriental (Andara)

Mirador Fuente del Chivo. Al fondo Macizo Oriental (Andara)

Bordeamos los Valles Altos del Nansa y Saja, para adentrarnos en Palencia y desde allí atacar el valle de Liebana, después de subir Piedras Luengas (1.354m). Cruzamos varias veces la frontera invisible entre los prados/vacas y trigo/siega, para volvernos a emboscar en Cantabria por una carretera plagada de curvas que nos conduce hasta Potes. Una vez en el fondo del valle, Pluto despliega sus conocimientos de la zona, y a través de sus contactos locales, nos lleva a Los Llanos para meternos entre pecho y espalda un cocido lebaniego*(muy propio para los inusuales 40º que hacen hoy aquí). Mientras dejamos que la naturaleza actúe y algunos motoristas se tumban en el césped a hacer la digestión, otros parlamentamos con los paisanos sobre cúal es la forma más chula de subir a Áliva, ya que hoy vamos a pernoctar allí.

*Nota: he de decir que el que escribe, no se atrevió con la berza y los garbanzos (¡Coc, coc, coc, coc…!).

Subiendo a Áliva desde Espinama

Subiendo a Áliva desde Espinama

Rodando entre Potes y Fuente Dé, comienzas a darte cuenta de la magnitud del macizo que tenemos enfrente: una masa gris azulina que te va encajonando cada vez más. Y mientras vas empequeñeciéndote dentro del casco, de pronto y sin saber cómo, nos encontramos en la pista de subida hacia los invernales de Espinama. Me doy cuenta porque aquello se empina y la moto pide un nuevo ritmo, más pausado, más vanvanero… Bajamos el recorrido de las revoluciones y las máquinas se van acomodando a las tremendos desniveles, que nos hacen disfutar del paisaje boscoso… De repente la vegetación se acaba y un mar calcáreo y verdoso se extiende todo alrededor. Si te fijas, pequeños puntos marrones se mueven lentamente en el océano de los pastos: aquí mandan los caballos que pastan sueltos en los prados. Si te concentras bien, puedes ver marchar a Frodo, Samsagaz, Pippin y Merry, camino de Rivendell.

Refugio de Áliva

Refugio de Áliva

Esta noche en el Refugio de Áliva, en medio de Picos de Europa, vamos a vivir la más espeluznante aventura jamás vivida por el tecnológico hombre moderno: vamos a estar un día incomunicados. Bueno, exactamente unas horas, desde las 17:00 hasta las 10:00 horas del día siguiente… Hasta estos lugares no llega ni la cobertura, ni la Wi-Fi, y sin embargo, cuando uno está aquí, lo olvida. Lejos de la contaminación lumínica y de la sonora (una vez se apaga el generador que suministra de electricidad al refugio), el silencio se rompe con algún relincho, y la vía láctea se une a la fiesta.

Picos de Europa

Picos de Europa

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