Valles Occidentales Pirenaicos

Otra incursión en los Pirineos Aragoneses, y es que no nos cansamos de esta región. En este caso la zona de los Valles Occidentales Pirenáicos de Huesca. ¡Esos grandes desconocidos!, como me dice Julio. Estamos decididos a atacar el valle de Hecho y llegar hasta la Selva de Oza, y subir todo lo que nos permita legalmente la pista… ¡Cómo siempre: como cabras!

Desde el valle de Hecho, una vez pasado el pueblo de Siresa, un túnel nos introduce en la “boca del infierno”, un espectacular congosto por donde el río Aragón – Subordán brinca asalvajado. ¡Una buena presentación!

Congosto de entrada a Selva de Oza

Boca del infierno (Congosto de entrada a Selva de Oza)

Una vez franqueado el desfiladero, nos encontramos inmersos en la Selva de Oza, rodeados de hayas, pinos silvestres, abetos y, al fondo, altas montañas con perfiles tallados por las nieves casi perpetuas; en una palabra, disfrutando…

Pero, ¡no te confíes, amigo!, que la vida del motociclista está llena de trampas. La cadena de la moto de Juantxi dice “basta” ante lo bacheado de la pista, decide cobrar vida propia y salirse del plato de transmisión. Menos mal que me encuentro rodeado de dos manitas técnicos, y, en lo que me cuesta sacar la camara para inmortalizar el momento, ya la han vuelto a poner su su sitio… ¡Cosas que pasan!… Mientras no se nos desajuste el kit de transmisión mental, vamos apañados… Que todo sea eso, y que Dios te pille confesado, y en un lugar con sombra (como nos ha ocurrido).

Selva de Oza

Selva de Oza

Tras solventar el problema técnico, llegamos a una pradera subalpina, entramos Valle de Estribiella y seguimos disfrutando de las espectaculares vistas de la Peña Forcá. El horizonte cerrado de montañas y bosques que nos había acompañado durante los últimos kilómetros, se abre de golpe en un impresionante plano por el que el río se desliza sinuoso y remansado en la zona de aguas tuertas. Rebaños de vacas, ovejas, y algún caballo suelto nos acompañan alrededor. Solo falta Heidi, aunque probablemente huiría asustada ante la presencia de los perroflaúticos que aparecen desde el fondo del valle (no la culpo, yo también lo haría). Llegamos al final de la pista, desde donde dicen que se puede llegar hasta el ibón de Estannés.

Zona de aguas tuertas en Selva de Oza

Valle de Estibiella, Macizo de Peña Forcá y Rincon de Alano

Nos volvemos a Siresa, y  mientras probamos una cerveza artesanal del Pirineo, contemplamos su monasterio, que sorprende por su tamaño en un lugar tan recóndito. Parece ser que dicha magnificiencia estuvo relacionada con la vía romana (que atravesaba la boca del Infierno) y que unía en tiempos antiguos Zaragoza con la zona del Béarn en Francia. En la tasca del pueblo los paisanos comentan como esta mañana habrá sido dura para alguno, a habida cuenta de como se encontraba ayer noche en la verbena de las fiesta patronales… 

Cambiamos de valle pirenaico y nos tiramos para Ansó, ya que tenemos una cita importante en la zona del Valle de Zuriza. Si pasas por aquí, amigo lector, te aconsejo que pares a comer en una borda, donde te ofrecen comida casera: destacando las migas, las legumbres, los guisos de carne, las chuletas a la brasa y los postres caseros.  En este caso nos decidimos por Borda Nadal, porque ya conociamos otras más al norte del valle. La casona con paredes como un castillo, repeliendo el calor exterior, aumentan las ganas de comer migas de pastor, nada aconsejables para los 30-35º a la sombra que nos acompañaban. Todo ello regado con zumos de la tierra…

No se si fue la siesta o la falta de ella, los cambios bruscos de temperatura o los duendes del bosque, pero algún motociclista nada más salir del restaurante, apreció en las aguas cristalinas del regato, unas sirenas o lamias. Yo no las ví, pero mis dos compañeros de ruta juraron que aquellas chiquillas que habian ido de excursión, andaban remojándose sin tapujos en el río. No me pregunten más, que debemos seguir camino.

Finalizando el día en el valle de Isaba

FInalizando el día en el valle de Isaba

Seguimos hacia el oeste, y nos adentramos en el valle de Isaba. El café nos lo tomanos en la Venta de Juan Pito, en pleno puerto de Belagua. Los caballos percherones como aduaneros baturales de estos lares se apostan en todo el ancho de la carretera, permitiéndonos pasar sin pagar tributo alguno.

Para rematar el día, solo nos queda bajar hacia la zona del pantano de Yesa, por la Foz de de Fago.

 

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Un pensamiento en “Valles Occidentales Pirenaicos

  1. Este verano tuve que abortar una incursión prácticamente calcada a la que has narrado. Ahora me haces tirarme de los pelos, y a la vez me insuflas ansias por volver y acabar el trabajo.
    Bonita crónica. Gracias por compartirla.

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