VANdalucía (4). Cruzando Sierra Nevada hacia la Hoya de Guadix

Atravesamos Sierra Nevada

Cruzando Sierra Nevada hacia el Norte 

Hoy tenemos que atravesar Sierra Nevada por el Puerto de la Ragua, A pesar de su constante desnivel ascendente, la transición se me hace amable y tranquilay aprovecho dentro del casco a darle vueltas a lo que más me ha llamado la atención de esta zona. A diferencia de otras montañas, La Alpujarra y Sierra Nevada, parecen hijas del sur y de la amabilidad, (como la subida al puerto). Si en Pirineos y Picos de Europa, lo que domina en el paisaje es lo petrificado de sus picos y las ensoñaciones que se hace el viajero de sus misteriosos y nebulosos contornos, esta región destaca por la calidez de sus tierras y sus perfiles más afables. Es posible que los vientos cálidos y secos del Norte de África, puedan con el poderío mismo de las nieves perennes de estas montañas.

Sierra Nevada (bajando el Puerto de La Ragua)

Llegamos a los 2.000 msnm, para bajar hacia la hoya de Guadix. La perspectiva desde lo alto se asemeja a un desierto oriental. Por la llanura amarillenta de montañas arrugadas de color ocre corre una línea verde oasis, que corresponde con el río Guadix. Hacia allí nos dirigimos, no sin antes pasar por La Calahorra sorprendiéndonos con su castillo, y guiados por Richard, hacer todo el recorrido por la vera de la Sierra. El cambio de temperatura desde las montañas hasta las vegas no me sienta muy bien, y me pega un buen bajonazo. Nos esperan a comer en Gorafe. Necesito hidratarme. Bebo.Bebo. Necesito más. Acabo bebiéndome unos 2 litros de bebida isotónica en apenas media hora.

Ya estoy dispuesto para el cocido que nos ha preparado Rosalía en el Hostal Los Guilos. Una pena no haber podido disfrutarlo en plenitud de condiciones, pero está exquisito. Una buena siesta hace el resto…

Atardecer en Los Colorados (Gorafe)

Gorafe está situado en medio de la estepa Granadina, otro territorio árido y desértico, y por tanto, lleno de belleza. Las formas que se repiten en esta zona son los escarpes que semejan murallas, de color rojizo, debido a la oxidación de sus tierras ferrosas, coronado en muchas ocasiones por un resalte de color blanquecino. Así mismo, hay una gran concentración de restos megalíticos y dólmenes, señal de que era una zona habitada desde muy antiguo. Según vamos dirigiéndonos al paraje de Los Colorados, aparece Juanjo que venía desde Granada, escoltado por Richard y Suso que habían ido a buscarle a Guadix. Desde lo alto de los barrancos podemos disfrutar del atardecer, viendo como los colores de las badlands van cambiando del ocre al rojo pálido. Podemos contemplar desde allí una vista panorámica de las Sierras de Baza y Cazorla hacia el norte y, como siempre, Sierra Nevada al sur. De nuevo un atardecer montado en la moto, y disfrutando de un lugar desconocido de nuestra geografía. No se puede pedir más…

Las Badlands de la estepa granadina

Sierra Nevada siempre presente

Durante toda esta jornada, tendremos siempre la silueta de Sierra Nevada en nuestra vista. El “monte del Sol”: Mons Slorius, de los romanos o Gebal Solair, de los musulmanes. A pesar de su antigua denominación, la silueta de las montañas parece un inmenso oso escapado de las regiones polares, descansando, para observar que allí se acaba el continente, como si estuviera pensando dar un salto a África. Desde aquí son visibles el Mulhacen y el Pico del Veleta, nada destacados en la línea blanca de las montañas, como si quisieran esconder algo… Estas montañas tienen algo de misterioso…

Los Colorados (Gorafe)

Por donde ruteamos hoy predominan las cárcavas, los cañones y barrancos Son las “badlans” o “malas tierras”, denominadas así, no tanto por su aridez, sino porque son malas para cruzarlas. No estamos en Dakota del Norte, sino en los alrededores de Purullena (Granada). Sin embargo, gracias a los sherpas conocedores de la zona (Juanjo y Richard), conseguimos un paso a través de ellas. Los colores arcillosos dominan estos lugares, desde el rojo anaranjado a los marrones claros, salpicados de algún toque gris verdoso de los olivos, y de los azules acuáticos de los pantanos escondidos que van apareciendo aquí y allá. Los pueblos con casas cueva dan el toque blanco al cuadro. Esta vez el lienzo del gigante es de color ocre, pero sigue estando muy arrugado, y las carreteras van serpenteando por el decorado western … Todo un descubrimiento este lugar. Bien se merece una nueva escapada y aventura vanvanera…

Juanjo admirando las Badlans (al fondo Purullena)

Las Badlands: ¿malas tierras para atravesarlas?

Paramos en Cuevas del Campo (Granada). En plena semana Santa, la gente se acicala con sus mejores galas.Ya estamos nosotros sucios, polvorientos, para dar el toque silvestre a la mañana. Nos perdemos por Bácor, y para comer, algo típico: el queso de cerdo, que no es un producto lácteo. Del cerdo, hasta los andares.

Por la Hoya de Guadix

Nos dirigimos hacia el norte y el paisaje cambia; las tierras se hacen menos áridas, se vuelven verdes: el centeno está creciendo. Nos acercamos a Guadahortuna, los guías saben bien a dónde nos llevan, disfrutaremos de unos buenos pasteles en el Café Calitos. A la llegada somos la atracción del lugar. Un chavalín de unos 5 ó 6 años se acerca a los motociclistas, a los astronautas de cascos arenosos.

– ¿Me puedo montar?- nos pregunta sin ninguna vergüenza.

– ¡Claro!- responde rápidamente Richard-. Si te portas bien, luego te doy una vuelta…

Se pone el casco y varios acelerones de la moto nos convierten todavía más en el alma de la fiesta. El rapaz sabe lo que es bueno.  Sin embargo se piensa mejor eso de ir a dar un garbeo con la moto. Vuelvo a tener un deja vú… A los pocos días, Richard volvería por allí, y el niño le preguntaría por el resto de moteros que faltaban… ¡Que grande, el chaval!

Lo que iban a ser una rutilla de unos 100 km por la zona se convierten en 250 km… ¡No tenemos remedio! De vuelta a Gorafe nos espera Rosalía, que nos trata como a sus nietos. Unos muslos de pollo escabechados y una tortilla paisana nos devuelven la energía. Mañana comenzamos la vuelta a casa…
Nos vemos en el siguiente (y último) post de este viaje…

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